Acabó un ciclo mundialista y sin duda deja muchas conclusiones, tanto a nivel de la orbe como regional. Claro, como no dedicarle unas líneas a Perú, que sin duda se ha impuesto nuestro sello: Después de lograr el objetivo, en este caso, clasificar al Mundial, viene el caos. Es que, no solo no tenemos técnico para encarar lo que se viene, sino que en mi opinión tendríamos que retroceder y analizar un paso antes. ¿Cómo tratar de definir un técnico si ni siquiera se sabe quién será el presidente de la federación? Eso no lo sabe ni el propio Edwin Oviedo, mandamás en funciones, y ojo, no solo porque su periodo termina este 2018, sino porque los temas penales en los que está involucrado, le podrían cortar las alas y de paso, la libertad. Ante los últimos hechos queda claro que buscar un ‘9’ que reemplace a Guerrero en un futuro próximo, es lo de menos. Primero hay que asegurarse de mantener la institucionalidad de la federación.

DE ESTRELLAS EN EL PECHO, NO SE VIVE las grandes potencias vecinas también la pasaron mal, tal como Brasil, que llego dispuesto a lavarse la cara pero se fue muy temprano y silbando bajito. Yo me digo, ¿Si dicen que Mermar es el heredero al trono como mejor jugador del mundo, por qué no le exigen lo mismo que a Messi cuando tenía su edad? El mundial que hizo el delantero del PSG, fue por lo menos discreto y en la retina de la gente destacan más sus lesiones fingidas que las gambetas tan esperadas a priori. Lo de Argentina es para mí el papelón más grande porque pagó muy caro la desorganización reinante después de la muerte de Julio Grondona, tres administraciones en la AFA, cuatro entrenadores, y más de 100 jugadores convocados a la selección mayor solo en el ultimo a LO QUE SE VIENE Como reza la frase que leo últimamente en varios medios “Para llegar a Qatar, hay que pasar por Brasil” Y es que, antes de la larga lucha clasificatoria para el Mundial en Medio Oriente, los equipos sudamericanos tendrán la chance de ponerse en vitrina y demostrar su poderío en la Copa América. De los que no estuvieron en Rusia pero mantienen sus buenos cuadros, estará Chile, defendiendo el título que ganó en 2015, con sus cracks de siempre y con un Reynaldo Rueda con el buzo, que no va a cometer los mismos errores que Juan Antonio Pizzi. También aparece en palestra un Ecuador, apelando a sus virtudes de siempre, el físico y el orden táctico que los han puesto en dos de los últimos tres mundiales. Un lote más abajo veo a Paraguay, que aunque no tiene ni por asomo a un delantero que se le acerque en rendimiento al recordado Roque Santa cruz o Salvador Cabañas, los guaraníes por garra no se ven a quedar y siempre serán hueso duro de roer para cualquiera.

En la categoría de sorpresa, está más que claro: Venezuela, que pese a la crisis económica y social que vive el país, la ´vinotinto´ cuenta con una sub 20 que ostenta el subcampeonato del mundo y una camada de jugadores que va a dar que hablar en un futuro cercano. TRIÁNGULO ¿DE LA MUERTE? El mundial de Rusia dejó muchos damnificados en Sudamérica, sobre todo en los banquillos. En Colombia, todo parece indicar que el ciclo de José Pekerman está concluido, sin embargo se produciría un enroque: ante la salida de Sampaoli de la selección argentina, José Néstor pinta como una muy buena opción (claro, si es que el favorito Diego Simeone se vuelve a negar). Esta jugada dejaría a la escuadra cafetera sin DT, en ese momento reaparecería Ricardo Gareca en escena para ponerse ese buzo. De cualquier manera, estamos viviendo el prólogo de una nueva era, una donde, aunque suene a cliché, cualquiera le gana a cualquiera y el mote de favorito desaparece apenas entran ambos equipos en la cancha. Claro, probablemente aquí en Sudamérica no se está viendo el fútbol más competitivo, pero el más emocionante si y de lejos. La mesa está servida.

Diego Vásquez

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